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Historia de la Iglesia Anglicana

La historia de la Iglesia Anglicana tiene sus orígenes en las Islas Británicas.  Durante los primeros siglos de cristianismo, la expansión misionera fue notable, por lo que se supone que algunos de estos misioneros llegaron a esa parte del mundo y plantaron le fe cristiana.  Son muy reconocidos santos ingleses e irlandeses de este tiempo, entre los cuales destacan el venerable Beda que fue además el autor de la primera historia eclesiástica de estas tierras.  Su obra describe excelentemente cuán fuerte fue la Iglesia allí en el período celta.  También dan fe de ello notables edificios religiosos que nos muestran la espiritualidad de aquellos tiempos.
Vinieron entonces las invasiones de los vikingos y otras oleados de pueblos paganos, que con sus asaltos y ataques replegaron a los cristianos hacia las zonas montañosos del país.  Así las cosas el Papa  Gregorio el Grande escuchó en Roma de las vicisitudes de los cristianos en Inglaterra, lo que lo motivó a enviar a un monje llamado Agustín a tratar de convertir a los paganos. Agustín desembarcó en las costas de Kent en el año 597 y logró convertir al rey Ethelberto quien ya había escuchado el Evangelio por estar casado con una princesa cristiana franca se llamada Berta.  Con él se convirtió el reino a la usanza de la época, y Agustín y sus monjes continuaron su trabajo misionero.  Muy pronto se dieron cuenta de que había una fuerte reminiscencia cristiana del período anterior a su llegada, y que mucho se parecía a la suya, con excepción de la fecha para celebrar la Pascua.  No fue fácil para él implantar el uso de la Iglesia de Roma y la autoridad de su obispo, el Papa.  Pero al fin, el Sínodo de Whitby en el año 615 se resolvió la unión.
La Iglesia de Inglaterra, entonces y hasta el siglo XVI, marchó unida a la de Roma.  Durante el movimiento por la Reforma Religiosa encontró la ocasión de separarse de Roma nuevamente, hecho que ocurrió durante el reinado de Enrique VIII.  No fue sino bajo Isabel I que se consolidó la fe y la práctica de la Iglesia en Inglaterra, con el establecimiento de su liturgia en el libro de Oración Común.
La reforma inglesa conservó la tradición y el orden católicos, el gobierno de la iglesia mediante los obispos, que se mantuvieron en la línea de sucesión apostólica, y estableció claramente el principio de la suficiencia de la Sagrada Escritura como fuente inspirada por Dios para discernir el camino de la salvación.

Historia de la Iglesia Anglicana en el Uruguay

A finales de la primera mitad se siglo XIX comerciante y empresarios ingleses se lanzaron hacia Sudamérica para invertir en el ferrocarril, que recién comenzaba, y otros servicios públicos, así como en la industria, la ganadería y la agricultura.  Con ello trajeron su fe y sus tradiciones y para el año 1843 consiguieron que fuera designado el Reverendo William Birch como Capellán de Montevideo, el que celebró el primer oficio religioso el 4 de junio del mismo año.  En un local ubicado detrás de la Iglesia de San Francisco y tres puertas más allá del hotel Claypole, donde a partir de ese momento se reunieron semanalmente.
Justamente al comienzo del año siguiente comenzaron las obras del primer templo que estaba ubicado en un saliente de la costa justo donde comenzaba la calle Treinta y Tres. Y allí se mantuvo hasta que en 1934 la Intendencia Municipal de Montevideo ordenó su traslado al lugar que ocupa actualmente.
Más adelante, en 1986, llegó William Godfrey quien fue designado Arcediano, y con el cual se comenzó a trabajar para formar una nueva diócesis en nuestro país: La Iglesia Anglicana del Uruguay.  Estos se logró el 10 de diciembre de 1989, erigiéndose la mismo como parte de la Provincia del Cono Sur de América, teniendo su sede episcopal en la antigua parroquia de la Santísima Trinidad, popularmente conocida como “Templo Inglés”, convertida ahora en Catedral.
Las Capellanías inglesas en Sudamérica tenían su referencia inmediata en las Islas Malvinas (Falklands), pero más adelante se fueron desarrollando y pasando a ser Diócesis.  Uno de ellos fue la de Argentina.  Donde quedó incluida la Iglesia de Montevideo con juntamente con la de Fray Bentos y Salto.  Estas fueron las tres congregaciones originales establecidas en el Uruguay.
Las primeras noticias de celebra oficios o hacer algún trabajo en español daten del año 1970 cuando un Obispo de Brasil pidió permiso al Obispo Ricardo Cutts de Buenos Aires para visitar y celebrar oficios en español en Montevideo.